EL CONTEXTO NACIONAL Y MUNDIAL

A finales de 1985 Irupana inicia sus actividades agroindustriales con el objetivo de desarrollar mercados para la producción de las pequeñas comunidades indígenas.

Para entonces y como consecuencia de una equivocada Reforma Agraria de 1953, en la parte occidental del país, la tierra de los campesinos ya estaba convertida en minifundios, sin asistencia técnica ni financiera y sin mercado para sus productos.

Desde los años 60, con la Alianza para el Progreso, hasta la implantación del modelo neoliberal en la década de los ochenta se intentó, sin éxito convertir al indígena originalmente comunitario en un farmer exitoso de agricultura extensiva e intensiva.

Desde la colonia y a pesar de su pobreza, los pequeños excedentes de la economía campesina subvencionan la economía urbana por sus bajos precios, su baja productividad y el caro acceso a los mercados por la falta de caminos.

Cuando se implanta el modelo neoliberal en 1987, para los organismos internacionales como el FMI el BM el BID, la Cooperación Europea y el propio gobierno boliviano; el altiplano, los contrafuertes andinos y los valles son áreas de subsistencia y con pocas o ninguna perspectiva de articularse al mercado.

Entre tanto, en Europa, EEUU y en Japón, la revolución verde empezó a mostrar sus efectos depredadores e insostenibles para el medio ambiente.

En la década de los ochenta, comienza a masificarse en el mundo desarrollado contaminado, la demanda por productos orgánicos, es decir, producidos sin el uso de agroquímicos artificiales y con un manejo adecuado de tierras y del agua.

Para 1990, después de los sectores de armamento y narcotráfico, el mercado agroecológico mundial es el de mayor crecimiento anual con un 20% que se sostuvo hasta la crisis financiera del 2009. A partir de esta crisis, los consumidores de orgánico no incrementan su consumo pero la población que los demanda se incrementa porque en medio de una crisis planetaria ambiental, energética, alimentaria y epidemiológica creciente, el ser humano prioriza su salud y esta comienza con su alimentación.

Los países desarrollados inician políticas de fomento y subvención a la agro ecología. La conversión de la agricultura intensiva en agroquímicos y de monocultivo requiere una millonaria transformación de la tierra, la mentalidad de los agricultores, de los industriales, de los comerciantes y sobre todo de los consumidores.

En Bolivia, nuestro atraso en el sector agrícola e industrial comienza a transformarse en una ventaja comparativa; un país con su naturaleza cualitativamente menos dañada que la mayor parte del planeta y una población pequeña y menos mentalizada al consumismo masificado, puede transformarse con ventaja sobre países como Chile, Suiza o la India en una de las vanguardias del desarrollo post moderno en un país enteramente ecológico.

Las culturas indígenas originarias, a pesar de ser ya minoritarias en el Siglo XXI, frente al mestizaje sobre todo cultural, están todavía dotadas de una cosmovisión y una fuerza que nos recuerda con sus prácticas que la vida sólo es posible y viable si se basa en una relación de reciprocidad entre el ser humano y la naturaleza. En Bolivia los indígenas han salvado todavía miles de hectáreas de los tóxicos del desarrollo, de los mega proyectos depredadores y la cultura del consumismo que todavía no se ha implantado en por lo menos una tercera parte de nuestra población.

El pasar del supuesto atraso tecnológico de la agricultura andina, amazónica o Chaqueña para llegar a los nichos de mercado de las sociedades más opulentas con productos naturales y orgánicos de alto valor agregado, es mucho más barato y sustentable para el indígena boliviano y para el país todo que para el campesino, el industrial o el consumidor francés o alemán, inclusive para el pueblo de Chile, porque nuestra tierra, nuestra mentalidad y nuestro espíritu no están tan contaminados ni alienados de la Madre tierra.

Sin embargo, esta posibilidad está mediada por la existencia de un liderazgo y dirección política nacional que entienda nuestras limitaciones y ventajas en medio de un mundo global que vive la peor crisis de su historia, que sea capaz de conducir a la mayoría nacional detrás de un solo gran objetivo: Hacer de Bolivia una de las primeras naciones ecológicas post modernas.


LA HISTORIA IRUPANA

En 1985 Javier Hurtado fundador de Irupana, formado en ciencias sociales y activista político desde 1973, llega a la conclusión de que la agricultura en manos de pequeñas comunidades indígenas en el occidente de Bolivia y también en la Amazonía y el Chaco se convierte en la mayor ventaja comparativa que tiene el país para un mundo globalizado post moderno y cada vez más ávido de productos sanos. Aquel año, Javier retornó de su exilio en Alemania donde conoció y participó de la emergencia del mercado ecológico y el surgimiento de las primeras pequeñas “Alternative Laden” que fueron el modelo de sus primeras tiendas Irupana en Bolivia.

A comienzos de 1985 comienza siendo Socio y aprendiendo de Café Norita, una pequeña industria torrefactora de propiedad de su amigo y ex camarada de partido Jorge Zuna y hacia finales del mismo año inicia sus actividades industriales como "Industrias Alimenticias de Irupana". Comienza comprando café directamente de los productores de las comunidades de la región de Irupana, el mismo que desde siempre fue y es un producto orgánico. Sin mayores costos de transición, sacó al mercado el primer café tostado 100% orgánico y de alta calidad en el país.

Desayuno Escolar


Comenzó el emprendimiento con 4000 dólares y una camioneta Toyota usada, sólo tenía una tienda y alquilaba una de las tantas torrefactoras paradas en la ciudad; con un solo trabajador y la ayuda de su señora Madre Blanca Mercado, se compraba, se tostaba y se vendía. A los pocos meses abrió su primera Agencia “Ecológica Irupana” en la calle Eloy Salmón y luego en la Calle Zoilo flores, cerca del populoso Mercado Rodríguez donde sus ventas comenzaron a crecer y comenzó su diversificación vendiendo Arroz Integral de Caranavi.

Javier no tenía grandes recursos pero había comprendido que las pequeñas empresas como los países pobres no pueden competir con los grandes en los mercados de consumo masivo y ordinario. Sólo podía producir pequeñas cantidades de buena calidad y su mercado inicial eran los extranjeros y las clases medias altas con cultura nutricional.

En 1990 se unió definitivamente a su vida Martha Cordero, pedagoga y también activista política y con gran conocimiento de la alimentación natural y vegetariana y con quien habían compartido su trabajo profesional en áreas rurales de Bolivia. A los pocos meses Martha formó parte de la planilla de Irupana y desde entonces fueron compañeros en la formación de una familia con Angel y Camilo, sus hijos, y en la construcción y el desarrollo de este modelo de negocios que fue y es pionero de muchos emprendimientos de pequeña y mediana industria ecológica que hoy existen en Bolivia.

Javier junto a Martha diversificaron rápidamente la oferta de las tiendas Irupana, inicialmente compraron de otros pequeños productores para quienes las tiendas Irupana fueron también su plataforma de llegada al mercado; miel de abeja, granolas, galletas, infusiones de frutas, chocolates y otros. Más tarde y ante la necesidad de fomentar una agricultura diversificada que practican los campesinos comenzaron a comprar otros productos como Cañahua, Quinua, Amaranto, Cebada, Tarhui, Mango y Naranja, Miel de abeja, Propóleos, Polen, variedades de Maiz, etc. El año 1992 comenzaron una de las líneas más exitosas de la empresa: La panadería Irupana, de panes integrales de trigo molido en molinos de piedra, sin uso de mejoradores químicos y horneado en hornos de ladrillo. Panes y repostería enriquecida con cereales andinos y leguminosas como la Soya y el Tarhui.

Hoy en la ciudad de La Paz, Irupana tiene sus productos en trece agencias de venta y en dos de la ciudad de El Alto, en ambas ciudades hay más de 40 emprendimientos de ese tipo. Es la única metrópoli en América Latina con esa amplia oferta de productos naturales y orgánicos. Este privilegio es producto del espíritu emprendedor andino y sobre todo de las bondades de la diversidad ecológica con que nos premia la Madre tierra en Bolivia.

Martha y Javier aprovecharon su ventaja comparativa: el conocimiento de la ecología del país, de las comunidades indígenas y el hecho de comprender que con tecnología muy simple era posible producir productos de calidad orientados hacia los nichos de mercado de la clase media y alta con cultura nutricional y años más tarde para su exportación al mercado global.


HITOS Y REALIDADES IMPORTANTES EN LA HISTORIA DE IRUPANA

Otro acierto de esta iniciativa pionera fue desarrollar desde un principio tiendas propias para dar al cliente una atención personalizada y obtener a cambio una liquidez cotidiana.

Desde el inicio hasta el presente todas las utilidades se reinvirtieron automáticamente. Los emprendedores sólo ganaban lo necesario para reproducir la fuerza de trabajo familiar.

Del año 2000 al 2004 sucedió algo fuera de lo común en Bolivia, un Gobierno Municipal sin corrupción, nos permitió presentarnos a una licitación para el programa de desayuno escolar. La propuesta técnica de la empresa que consistía en panes integrales enriquecidos con cerales y leguminosas andinas, fue la propuesta que mayor puntaje obtuvo y la que más gustó a los niños...

... y Ganamos!!!

Para el año 2002 la propuesta de Irupana se convirtió en el modelo obligatorio para todos los proveedores del desayuno escolar. Para proporcionar una ración diaria de desayuno escolar a 160.000 niños de las escuelas públicas de la ciudad de La Paz se requieren 7.000 quintales de cereales al año producidos por los indígenas agricultores del altiplano y los valles.

Desayuno Escolar


Luego de cinco años volvimos al Programa de Desayuno Escolar esta vez proveyendo barras super nutricionales de cereales Andinos mezcladas con maní, coco, miel y otros productos campesinos. Mensualmente proporcionamos entre 160 y 180 mil barras a tres empresas proveedoras del programa.

Desayuno Escolar


Esta experiencia del desayuno escolar nos permitió pasar de la microenmpresa a la mediana industria y tener la preparación más adecuada y barata para enfrentar las demandas del mercado agroecológico mundial.

En reconocimiento a esta trayectoria la Fundación Schwab para Emprendedores Sociales Destacados del Mundo nos ha elegido como uno de los 20 miembros del año 2002.